La Musharaka es un contrato de sociedad en el que dos o más partes aportan cada una capital a una actividad lícita, se reparten los beneficios según una proporción pactada y soportan las pérdidas estrictamente en proporción al capital que han aportado.
Qué aporta cada socio a la Musharaka
Cada socio pone en común una parte del capital cuantificada al firmar. Ese capital forma un patrimonio común del que todos pasan a ser copropietarios, y eso es lo que distingue la operación de un préstamo: el banco posee realmente una parte del negocio financiado.
Aportación dineraria o en especie: ¿qué reglas se aplican?
La mayoría de las escuelas jurídicas prefieren aportaciones en dinero. Una aportación en especie, como un local, maquinaria o existencias, sigue siendo admitida por las normas de AAOIFI siempre que se valore en términos monetarios y la acepten todos los socios.
Tasar un local o unas existencias antes de entrar en el capital
Cuando una empresa aporta un bien existente, un tasador independiente fija su valor de mercado en la fecha del contrato. Sobrevalorarlo inflaría artificialmente los derechos del aportante y distorsionaría el reparto de pérdidas, por lo que el comité de sharía revisa el método utilizado.
Por qué un crédito pendiente no puede servir de aportación
Una deuda que debe un tercero no es un activo disponible: aportarla equivaldría a cambiar deuda por una participación en el capital, algo que la sharía limita estrictamente por el riesgo de riba. El capital debe estar presente o ser utilizable de inmediato.
Repartir beneficios y pérdidas entre socios
La regla clásica es breve: el beneficio se reparte según lo pactado y la pérdida según el capital. Los socios fijan por tanto dos magnitudes distintas, un porcentaje de beneficio negociado y una cuota de capital que determinará automáticamente cómo se soporta cualquier pérdida.
Un porcentaje de beneficio que puede superar la cuota de capital
Un socio que dirige activamente el negocio puede recibir el 60 por ciento de los beneficios aunque solo haya aportado el 40 por ciento del capital, porque su trabajo justifica la diferencia. Según la escuela hanafí, el socio meramente financiero no puede superar su proporción.
Las pérdidas siguen siempre al capital invertido
Si el negocio pierde 100.000 euros y un socio posee el 30 por ciento del capital, asume 30.000 euros, con independencia de su beneficio. Cualquier cláusula que atribuya las pérdidas de otro modo, como cargarlas solo al gestor sin culpa, es nula.
¿Se puede garantizar el capital de un socio?
Ningún socio puede garantizar a otro la devolución de su aportación ni un rendimiento mínimo, porque el contrato se convertiría en un préstamo con interés. Sí se admite, en cambio, una garantía que cubra culpa, negligencia o incumplimiento del gestor.
¿Quién dirige la actividad financiada con Musharaka?
En principio cada socio puede participar en la gestión y actúa como mandatario de los demás en los actos ordinarios. En la práctica bancaria, el banco delega casi siempre la gestión operativa en el cliente empresario y se reserva derechos de información y control.
Socio pasivo y socio gestor: dos papeles distintos
El socio pasivo, a menudo el banco, aporta fondos y sigue las cuentas. El socio gestor toma las decisiones diarias y puede recibir un porcentaje de beneficio mayor o, según el contrato, una remuneración separada fijada de antemano y aprobada por el comité de sharía.
Salir de la sociedad: recompra, liquidación o fórmula decreciente
Un socio puede retirarse vendiendo sus participaciones a los demás a valor de mercado o a un precio acordado en el momento de la venta, nunca a un valor nominal garantizado de antemano. La variante decreciente organiza esa recompra gradual, habitual en inmuebles.
Lo que separa la Musharaka de la Mudaraba
Aquí todos los socios aportan capital y pueden gestionar; en la Mudaraba, una sola parte pone los fondos y la otra únicamente su trabajo. Así, cada socio participa en las pérdidas, mientras que el gestor de una Mudaraba solo pierde su esfuerzo y su tiempo.
Fuente externa especializada
El Banco de Inglaterra explica cómo apoya a los bancos islámicos en el Reino Unido, incluido un mecanismo de liquidez conforme a la sharía, útil para situar los contratos de participación en su marco regulatorio.
