La financiación islámica de automóviles es un contrato por el que un banco compra el vehículo y luego lo revende al cliente con un margen conocido de antemano (Murabaha) o se lo alquila hasta transferirle la propiedad (Ijara), sin intereses sobre dinero prestado.
Cómo el banco se convierte en propietario del vehículo antes de revenderlo
En una Murabaha de automóvil, la entidad compra ella misma el coche al concesionario, recibe la factura a su nombre y asume el riesgo, aunque sea brevemente. Solo después lo revende al cliente. Sin esa propiedad real, la operación sería un simple préstamo con interés.
La promesa de compra firmada antes del pedido
El cliente elige el modelo, negocia con el vendedor y firma una promesa unilateral de comprar el vehículo al banco. Esa promesa todavía no es una venta: el contrato de Murabaha propiamente dicho solo puede celebrarse cuando la entidad ya ha adquirido el coche.
Un precio de reventa fijado para todo el plazo
El precio total, coste de compra más margen, figura en el contrato y no cambia aunque suban los tipos del mercado. El cliente salda esta deuda en cuotas mensuales iguales. El banco no puede aumentarla si el cliente paga más despacio de lo previsto.
¿Qué ocurre si se deja de pagar una cuota?
La Sharia prohíbe convertir un retraso en ganancia para el acreedor. Por eso muchos contratos incluyen un compromiso del cliente de entregar una cantidad a una obra benéfica en caso de demora, y el banco solo conserva, como máximo, sus gastos reales de cobro.
Alquilar primero y ser dueño después: la Ijara aplicada al coche
Con la Ijara Muntahia Bittamlik, el banco sigue siendo propietario del vehículo durante todo el plazo y lo pone a disposición del cliente a cambio de una renta. La propiedad se transmite al final, mediante venta simbólica o donación, según una promesa separada del arrendamiento.
¿Quién paga el mantenimiento, las grandes reparaciones y el seguro?
En la Ijara, los gastos ligados a la propiedad corresponden al arrendador: el seguro del bien y las reparaciones importantes no imputables al usuario. El arrendatario asume el uso corriente, como cambios de aceite, neumáticos y combustible. El contrato debe repartir estas partidas.
Robo o siniestro total del vehículo arrendado
Si el coche es robado o destruido sin negligencia del cliente, el arrendamiento pierde su objeto y las rentas futuras dejan de deberse. La pérdida recae en el propietario, normalmente cubierto por un Takaful, lo que distingue claramente la Ijara de un préstamo convencional.
El cambio de titularidad a nombre del cliente
Tras la última renta, un segundo contrato transfiere la propiedad y el permiso de circulación puede entonces expedirse a nombre del conductor. Esta transmisión no debe imponerse como condición dentro del propio arrendamiento, para no fundir dos contratos en uno solo.
Coche nuevo, de segunda mano o vehículo profesional
Un coche usado se financia de la misma manera, siempre que el banco lo compre de verdad al vendedor, y que una tasación fije su valor. Para un autónomo, la furgoneta puede entrar en una Ijara profesional cuyo tratamiento fiscal depende del país.
El depósito de seriedad entregado al firmar
El banco puede pedir un Hamish Jiddiyya, un depósito que acredita la seriedad del cliente. Si este desiste, la entidad solo retiene su perjuicio real, por ejemplo la rebaja al revender. Si la compra se concreta, el depósito se descuenta del precio.
Pagar antes: la rebaja que concede el banco
En la Murabaha la deuda es fija, así que un pago anticipado no la reduce automáticamente. Muchas entidades conceden, sin embargo, una rebaja voluntaria llamada ibra' sobre la parte del margen todavía no devengada. Conviene confirmar por escrito si esta práctica está prevista.
Cinco comprobaciones antes de firmar por un vehículo
Pregunte quién figura como comprador en la factura del concesionario, cuál es el precio total adeudado, cómo se tratan el retraso y el pago anticipado, quién asegura el vehículo y qué comité de Sharia aprobó el producto, junto con la fatwa emitida.
Fuente externa especializada
El sitio del Banco Islámico de Desarrollo presenta las modalidades de financiación que emplea, entre ellas Murabaha, Ijara e Istisna, tal como se aplican a la adquisición de equipos.
