La musharaka decreciente es una asociación en la que un banco y una empresa compran juntos un activo productivo; la empresa alquila la parte del banco y la recompra unidad a unidad hasta ser su única propietaria, sin ningún préstamo con interés.
Tres contratos encajados en una sola financiación
La estructura une una copropiedad sobre el activo, una ijara por la que la empresa alquila la parte del banco y una promesa unilateral de recompra gradual. Cada contrato debe mantenerse separado y no condicionar al otro de forma prohibida.
¿Qué activos empresariales encajan en la estructura?
Se adapta a bienes duraderos que generan valor durante varios años: nave, taller, consulta médica, flota de camiones, línea de producción o incluso participaciones en un negocio en marcha. Los bienes de consumo rápido encajan mal, porque la copropiedad exige un activo identificable y duradero.
Dividir la parte del banco en unidades
La participación del banco se divide en unidades, por ejemplo sesenta para una financiación a cinco años. La empresa se compromete a comprar una cada mes o trimestre; su propia cuota crece y el alquiler que debe baja en la misma proporción.
¿A qué precio compra la empresa cada unidad?
La norma de AAOIFI prohíbe garantizar al socio su capital: el precio debería ser el valor de mercado en el momento de la compra o un precio acordado en esa fecha. Muchas entidades, sin embargo, lo fijan desde el inicio, algo que critican algunos estudiosos.
El alquiler: pagar el uso de la parte aún no comprada
La empresa usa todo el activo pero solo posee una parte, así que paga al banco un alquiler proporcional a la cuota bancaria. Ese alquiler puede revisarse periódicamente según un índice acordado, aunque nunca con efecto retroactivo.
Una caída del valor del activo afecta a ambos socios
Si la nave pierde valor o se destruye sin culpa de la empresa, la pérdida se reparte según las cuotas de propiedad de ese momento. Este reparto real del riesgo es lo que distingue la estructura de una hipoteca encubierta.
Mantenimiento, seguro y gastos del bien compartido
El mantenimiento ordinario corresponde al usuario, pero las reparaciones estructurales y el seguro del bien recaen en los copropietarios según sus cuotas. A menudo se contrata una cobertura takaful, cuyo coste puede incluirse en el alquiler de forma transparente.
Musharaka decreciente frente a ijara con transmisión de propiedad
En la ijara el banco es el único propietario hasta el final; aquí la empresa es copropietaria desde el primer día gracias a su aportación. Así se beneficia de la revalorización de su parte y puede acelerar la recompra si su tesorería lo permite.
Recompra anticipada o venta del negocio
La empresa puede comprar varias unidades de una vez para reducir el alquiler, en las condiciones previstas en el contrato. Si el activo se vende a un tercero, el producto se reparte según las cuotas que se tengan en esa fecha, con plusvalía o minusvalía.
Impago de la empresa: cómo se protege el banco
El banco puede pedir garantías, como un aval del administrador o una prenda, pero no puede exigir que se le garantice su capital frente a la pérdida comercial. Los retrasos en el alquiler activan un compromiso de donación, no penalizaciones lucrativas.
Impuestos y gastos de transmisión en copropiedad
Cada traspaso de una unidad puede ser jurídicamente una venta, sujeta a gastos o impuestos según el país. Algunos bancos mantienen su parte mediante una sociedad vehículo; la empresa debería pedir a su asesor fiscal que calcule ese coste.
Antes de firmar: cláusulas que conviene leer con atención
Revise el valor de la aportación inicial, el método de precio de las unidades, la fórmula de revisión del alquiler, el reparto de las reparaciones importantes y el caso de destrucción del activo. Pida el dictamen del comité de sharía que aprobó el contrato tipo.
Fuente externa especializada
La norma sharía de AAOIFI sobre musharaka y musharaka decreciente fija las reglas de aportación, reparto de pérdidas, recompra de participaciones y arrendamiento al socio.
