La financiación islámica de bienes de equipo permite a una empresa obtener maquinaria, vehículos o material informático mediante un arrendamiento Ijara o una reventa con margen Murabaha, en la que el financiador posee realmente el bien antes de arrendarlo o venderlo.
Dos caminos para adquirir un equipo
Con la Murabaha, la empresa pasa a ser propietaria con la reventa y paga un precio con recargo en varios plazos. Con la Ijara, usa el equipo a cambio de una renta mientras el financiador sigue siendo propietario, y la compra llega al final.
¿Qué contrato para qué tipo de equipo?
La Murabaha encaja con bienes de vida corta o fácil reventa, como herramientas o mobiliario. La Ijara se adapta mejor a activos caros y duraderos, como maquinaria de obra, líneas de producción o vehículos comerciales, cuyo desgaste se reparte a lo largo de varios años.
El pedido al proveedor y la entrega
El cliente elige el equipo y a menudo negocia las especificaciones, pero quien compra es el financiador. Este puede nombrar al cliente agente para recibir la entrega; aun así, la factura y la transmisión de la propiedad deben emitirse a nombre del financiador.
¿Quién paga el mantenimiento y las reparaciones mayores?
En la Ijara, el mantenimiento ordinario derivado del uso corresponde al arrendatario, mientras que las reparaciones estructurales necesarias para poder usar el bien corresponden al propietario. El contrato puede encargar esos trabajos al cliente como agente, con el coste a cargo del arrendador.
Avería total, siniestro y suspensión de la renta
Si la máquina queda destruida o inutilizable sin culpa del arrendatario, la renta deja de devengarse durante ese periodo, porque retribuye una utilidad real. Es una diferencia clara con el leasing financiero convencional, donde las cuotas suelen seguir corriendo.
Asegurar el equipo mediante Takaful
La cobertura del bien arrendado corresponde en principio al propietario, que puede incluir su coste en la renta. Se recomienda en general recurrir al Takaful en lugar de un seguro comercial siempre que exista en el mercado una oferta compatible.
Revisión de rentas en contratos largos
En un contrato de cinco o siete años, la renta puede revisarse periódicamente con una fórmula conocida desde la firma. Cada importe debe fijarse antes de que empiece el periodo que cubre, de modo que la contraprestación nunca encierre una incertidumbre excesiva.
Vender las propias máquinas y volver a arrendarlas
Una empresa ya equipada puede vender sus bienes al financiador y tomarlos de nuevo en arrendamiento para liberar tesorería. Esta operación se admite si la venta es real y a un precio coherente, y no un mero pretexto para encubrir un préstamo.
Valor residual y transmisión final de la propiedad
Al terminar la Ijara, la propiedad pasa al arrendatario mediante venta a precio simbólico, venta a valor de mercado o donación, en virtud de una promesa unilateral distinta del arrendamiento. La transmisión no puede quedar prevista de forma automática dentro del propio contrato de alquiler.
Equipos de segunda mano e importados
Un equipo usado puede financiarse si está identificado e inspeccionado y su estado figura en el contrato. En el caso de bienes importados, el financiador debe asumir el riesgo del transporte o indicar con claridad cuándo le pasan la propiedad y el riesgo.
Cancelar anticipadamente una financiación de equipos
En la Murabaha se debe el precio completo, pero muchos financiadores conceden una bonificación voluntaria por pago anticipado, sin compromiso contractual. En la Ijara, la compra anticipada del bien se negocia al precio acordado en ese momento, según la promesa prevista.
Cláusulas que conviene releer antes de firmar
Compruebe quién ostenta la propiedad en cada fase, el reparto de mantenimiento y seguro, qué ocurre con la renta durante una avería, las condiciones de compra final y la aprobación del comité de sharía del financiador, garante de la conformidad del producto.
Fuente externa especializada
La sección de mercado de capitales islámico de la Securities Commission Malaysia recoge las resoluciones de su consejo asesor de sharía y sus directrices sobre sukuk respaldados por activos tangibles.
