La Mudaraba restringida, o muqayyada, es una Mudaraba en la que el proveedor de capital limita expresamente el uso de sus fondos a un sector, un activo, un lugar, un plazo o una contraparte, y el gestor responde si sale de ese marco.
Los cinco tipos de restricción que admiten los juristas
El inversor puede limitar el sector, la naturaleza de los activos comprados, la zona geográfica, la duración del mandato o las personas con quienes trata el gestor. Cada límite debe responder a un interés legítimo y no hacer prácticamente imposible el comercio.
¿Puede una restricción demasiado estrecha anular el contrato?
Sí. Obligar a comprar un único bien a un único vendedor sin margen de decisión reduce al gestor a mero ejecutor y contradice la naturaleza comercial de la Mudaraba. La mayoría de las escuelas considera que una cláusula así vacía el contrato de sentido.
Limitar el sector: inmuebles, agricultura o comercio
La restricción sectorial es la más habitual: un fondo puede reservarse al comercio de productos agrícolas, la promoción inmobiliaria o la financiación de equipos médicos. El inversor elige así un perfil de riesgo que entiende, en lugar de aceptar la política general del gestor.
Fijar un plazo y una fecha de liquidación
El contrato puede prever una fecha en la que todos los activos deban venderse o valorarse. Así los resultados son más comparables, pero el gestor debe planificar la salida para no tener que vender en un mercado desfavorable.
Salirse del mandato convierte al gestor en garante
Si el mudarib invierte fuera del sector previsto o después del plazo, deja de actuar como depositario de confianza. Toda pérdida de esa operación recae en él personalmente, y varios juristas sostienen que el posible beneficio corresponde entonces solo al inversor.
¿Cómo se demuestra que se ha cruzado un límite?
La prueba depende de la redacción del mandato y de los documentos de cada operación. Una cláusula vaga como inversiones prudentes casi nunca permite exigir responsabilidad al gestor, mientras que una lista de activos autorizados simplifica mucho el control.
Una cartera separada para cada mandato restringido
Los fondos restringidos no deben mezclarse con otros capitales sin autorización. En la práctica, los bancos llevan una contabilidad propia para cada mandato, de modo que los beneficios y pérdidas de esa cartera no los absorba el resto del balance.
Las cuentas de inversión restringidas en Malasia
Desde la ley malasia de servicios financieros islámicos de 2013, los bancos separan los depósitos islámicos de las cuentas de inversión. Estas no están cubiertas por la protección de depósitos de la agencia malasia PIDM y el capital invertido no está garantizado.
Financiar un proyecto concreto mediante una plataforma propia
Lanzada en 2016, la plataforma malasia Investment Account Platform permite a los inversores elegir proyectos empresariales presentados por bancos islámicos. La elección recae en un proyecto concreto, lo que acerca la inversión a una Mudaraba con un destino claramente delimitado.
¿Qué información conviene pedir antes de firmar?
Solicite la lista de activos autorizados, los límites de concentración, la fecha de liquidación, el método de valoración, la proporción de reparto y la frecuencia de los informes. Sin esos datos es imposible comprobar si el gestor ha respetado las restricciones pactadas.
Más control también significa menos diversificación
Al concentrar el capital en un sector o proyecto, el inversor pierde el colchón que da una cartera amplia. Una crisis en ese único ámbito golpea directamente su capital, mientras que una gestión libre habría repartido el riesgo entre otras actividades.
Restringida o libre: ¿qué perfil de inversor encaja?
La fórmula acotada conviene a quien quiere apuntar a un activo o excluir sectores más allá del filtro de sharía habitual. Quien prefiere delegar por completo la elección de operaciones suele optar por una Mudaraba no restringida, más flexible y diversificada.
Fuente externa especializada
Bank Negara Malaysia publica el marco de las cuentas de inversión de los bancos islámicos malasios, que distingue cuentas restringidas y no restringidas y fija la información debida a los inversores.
